Reseña Histórica de algunos estudios Colombianos sobre Trypanosoma rangeli

Autores/as

  • Hernando Groot Liévano Academia Nacional de Medicina

Palabras clave:

Trypanosoma rangeli, Inmunología, Epidemiología, Enfermedades Transmisibles

Resumen

Parecerá extraño que uno de los primeros artículos de esta revista no se refiera a la enfermedad de Chagas. Tanto es así que cuando el doctor Felipe Guhl tuvo la idea de llamarme para esta presentación, mi primera respuesta fue negativa porque, obviamente debería hablarse del Trypanosoma cruzi y no del Trypanosoma rangeli. El presente artículo es un breve recuento de mi experiencia con este parásito y su importancia dado que coexiste con el T. cruzi y que, en ocasiones la diferenciación morfológica entre los dos no es tan clara cuando se examinan preparaciones de sangre en “gota gruesa” de vertebrados o preparaciones del contenido intestinal de los insectos vectores, y además porque tiene ciertas relaciones inmunológicas que es necesario tener en cuenta para evitar posibles confusiones. Por otra parte, su distribución geográfica es muy amplia extendiéndose desde México hasta el Perú y el Brasil.

El Trypanosoma rangeli, llamado así por un distinguido médico y posteriormente diplomático de Venezuela, el doctor Enrique Tejera, quien encontró en los chipos, o sea en los Rhodnius prolixus de Venezuela, un pequeño flagelado muy largo, bastante diferente del Trypanosoma cruzi y resolvió ponerle el nombre de Trypanosoma o Crithidia rangeli pues no estaba muy seguro del género en el cual debía colocarlo. Evidentemente, sólo había visto la morfología de estos flagelados en el intestino de los Rhodnius y por consiguiente no tenía ningún otro elemento para identi-ficarlos.

Únicamente comprobó que eran diferentes del cruzi. ¿Por qué le dedicó su descubrimiento a Rangel? Creo que es importante que nosotros los latinoamericanos conozcamos bien los valores científicos que han habido en nuestros países y en vez de preocuparnos por las artificiales fronteras políticas, lo cual en nada contribuye al progreso de la ciencia, comencemos a tener claro conocimiento de lo que en todas estas naciones hermanas por sangre, religión, raza y cultura se ha hecho y se hace por promover la ciencia. Así podremos desarrollar la cooperación y la solidaridad que se necesita en la América Latina para impulsar la investigación y salir del subdesarrollo.

Rafael Rangel fue el creador de la escuela parasitológica venezolana que ha contribuido, tan nota-blemente al progreso de la ciencia. Comenzó a estudiar medicina en Caracas en 1896 y después de aprobar con sorprendente superioridad el primer año, en el segundo se familiarizó con el microscopio y se entusiasmó con la histología, a tal punto que no presentó exámenes en las otras materias y dejó de seguir el curso regular de Medicina por estar ensimismado en sus observaciones microscópicas. Actuó como preparador del laboratorio del doctor José Gregorio Hernández y poco a poco con la guía de este connotado mentor, con sus lecturas y con su capacidad para el autoaprendizaje, dominó los procedimientos de laboratorio de la época y desarrolló una insaciable curiosidad por conocer mejor las causas de las enfermedades.

En 1902 lo llamaron a la dirección del Laboratorio del Hospital Vargas, cargo que aceptó presentándose apenas como simple bachiller, lo cual demuestra su inveterada modestia. Deben darse algunos ejemplos de su contribución científica por lo variada y novedosa. Tuvo el mérito de considerar como nueva la especie de uncinaria que causaba la anemia en Venezuela, sin saber, por carencia de información bibliográfica, que tal parásito ya había sido descrito. Identificó la causa de la renguera en los caballos, un tripanosoma, y consideró que esta enfermedad podría ser la forma americana de una dolencia equina similar, el “surra” de la India. Comprobó igualmente la infección por la bacteridia del carbón en las cabras y en 1908 se encargó del estudio y control de una epidemia de peste en La Guaira. Desafortunadamente, Rangel, dueño de un temperamento tímido e introvertido, con tendencia a la depresión, fue víctima de injustos ataques por sus actuaciones ante esta última epidemia que ciertamente fueron oportunas y eficaces.

Tales circunstancias unidas a la negativa del gobierno para otorgarle una beca de estudios en Europa, como lo relata Marcel Roche (1), contribuyeron a aumentar su depresión que finalmente lo llevó a tomar cianuro el 20 de agosto de 1909 cuando apenas contaba 32 años de edad, frustrándose así una vida que debería haber dado muchos frutos más para la ciencia americana. Más que merecido, pues, el nombre para el tripanosoma descrito por Tejera...

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Biografía del autor/a

Hernando Groot Liévano, Academia Nacional de Medicina

Secretario Perpetuo. Academia Nacional de Medicina

Referencias bibliográficas

Roche, M. 1973. Rafael Rangel, ciencia y política en la Venezuela de principios del siglo. Monte Ávila Editores, C.A. Caracas.

Groot, H. 1954. Estudios sobre los tripanosomas humanos clasificados como T. rangeli con especial referencia a su evolución en Rhodnius prolixus y a su comparación con T. ariarii. An. Soc. Biol. Bogotá 6(3): 109-126.

Groot, H. 1952. Further observations on Trypanosoma ariarii in Colombia. Am. J. Trop. Med. Hyg. 1(4): 585-592.

Groot, H., Renjifo, S. Uribe, C. 1950. Nota preliminar sobre inoculación a un voluntario humano con Trypanosoma sp. (Ariarii). An. Soc. Biol. Bogotá. 4: 99-103.

Groot, H. Renjifo, S., Uribe, C. 1951. Trypanosoma ariarii. N. sp. from man, found in Colombia. Am. J. Trop. Med. 31: 673-691.

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Publicado

2000-08-18

Cómo citar

[1]
Groot Liévano, H. 2000. Reseña Histórica de algunos estudios Colombianos sobre Trypanosoma rangeli. Medicina. 22, 2 (ago. 2000), 81–83.

Número

Sección

Artículos de Investigación