El Académico Alfredo Naranjo Villegas (1916-2006).

  • Efraím Otero Ruiz Academia Nacional de Medicina
Palabras clave: Medicina, Cardiología, Alfredo Naranjo Villegas

Resumen

A comienzos de junio de 2006 ha fallecido en Medellín el Profesor Alfredo Naranjo Villegas. Miembro de una familia de políticos conservadores, en que se destacaron Abel y Rafael como abogados, decidió matricularse en la Universidad Nacional de Bogotá donde se graduó en 1933; se especializó en México en el Instituto de Cardiología, recién formado y dirigido por el Profesor Ignacio Chávez; a su regreso fue miembro fundador y ex-Presiden te de la Sociedad Antioqueña de Cardiología, ex-Presidente y Miembro Honorario de la Academia de Medicina de Medellín, fundador y Presidente de la Academia Antioqueña de Historia de la Medicina y miembro correspondiente de la Academia de Historia Eclesiástica de Colombia, capítulo de Medellín. Pudo aplicársele lo que él mismo dijera en las exequias del Profesor David Velásquez: “Supo como ninguno merecer el galardón del triunfo, a veces tan tardío, en las interminables vigilias del estudio. Porque su valer era auténtico, sin deslealtades por ser un caballero!”. Dotado, como los verdaderamente notables, de una sabiduría y una sencillez asombrosas, conocí al Profesor Naranjo Villegas hace 23 años, con motivo de una distinción que me otorgara la Corporación de Investigaciones Biológicas al terminar mi labor en Colciencias. Después fui testigo del tesón y entusiasmo con que él y Tiberio Alvarez, otro pionero de la disciplina, organizaron el Primer Congreso Nacional de Historia de la Medicina en 1997, quizás el mayor y más importante que se haya realizado sobre el tema, con exposición de objetos y libros antiguos y de la colección completa de fotos que quedaron de Melitón Rodríguez, el insigne fotógrafo médico que tuvo el país al terminar el siglo XIX. Disfruté desde entonces de su noble amistad, enviándome sus publicaciones con cartas como la de 2000, a propósito de su artículo sobre la batalla de falonegro. Su libro cumbre, cuya carátula debería exhibirse con la efigie de Alfredo en lugar del grabado del Maestro Uribe Angel (por Urdaneta) que adorna el original, era llamado por él mismo, con su habitual modestia, un “bestseller al revés”. El manuscrito inédito sobre Palonegro será publicado en próximo número de esta Revista. Es doloroso que en dos décadas hayan desaparecido los grandes de nuestra Historia de la Medicina como Bonilla Naar, Soriano Lleras, Andrade Valderrama, Muñoz Delgado y ahora Naranjo Villegas. La historia misma, con el tiempo, se encargará de colocarlos en el verdadero sitial que merecen. Paz en su tumba...
Publicado
2006-06-13