¿Hay una crisis en la Medicina en los Estados Unidos?

  • Augusto Sarmiento Rosillo Academia Nacional de Medicina
Palabras clave: Medicina, Salud Pública, Medicina en los Estados Unidos, Augusto Sarmiento Rosillo

Resumen

Discurso de Posesión como Miembro Honorario en la Sesión Solemne del 5 de agosto de 2004 Durante largas horas medité sobre el tema más apropiado durante mi participación en esta noche memorable. Decidí hablar sobre mi análisis personal de algunos retos que enfrenta la medicina en los Estados Unidos. Tomé esta decisión a pesar de que el tema podría no ser muy interesante para Ustedes. Lo hice simplemente porque sospecho que tarde o temprano la medicina en la América Latina enfrentará iguales retos y problemas. Es bien sabido que en la actualidad en Estados Unidos hay una preocupación dentro de la profesión médica en torno a la economía cambiante de la medicina. Los reembolsos por servicios prestados por médicos siguen bajando; la práctica médica se encuentra controlada cada vez más por Organizaciones de Salud; demandas contra médicos, siguen creciendo y las pólizas de seguro de mala práctica escalan a diario. Aventurarse a dar una predicción inteligente sobre cómo se desenvolverá esta situación es imposible. La génesis de la así llamada crisis y las circunstancias que la rodean son muy complejas. Muchos han perdido la esperanza de una resolución feliz, temprana o tardía, y ven la situación de manera desesperanzada. Otros, mas optimistas, ven luz al final del túnel. La tradicional y bien enraizada tradición democrática Americana provoca una respuesta refleja inmediata en contra de cualquier sugerencia a favor de la medicina socializada. Sin embargo, la profesión médica está encon-trando cada vez más difícil el ignorar el hecho de que el país vecino, Canadá, ha logrado con éxito crear un sistema gubernamental de cubrimiento de salud que la gran mayoría de sus ciudadanos considera satisfactorio. Lo mismo es cierto para muchos países europeos, incluyendo al Reino Unido, que representa a los ojos americanos, el ejemplo menos aceptable de un buen sistema so-cializado. Por otro lado, un gran porcentaje de americanos se muestra insatisfecho con su sistema actual, aún cuando son conscien-tes del hecho de que los Estados Unidos puede proveer el cuidado médico más avanzado del mundo. A pesar de los mu-chos factores que traba-jan en contra de los sis-temas en donde el Gobierno juega un papel priorita-rio, personalmente he llegado a la conclusión de que un sistema diferente al actual será instaurado en un futuro no muy distante. Yo preveo un sistema de salud universal manejado por el gobierno, con pagador único. Un sistema similar al Canadiense o al Alemán. La opinión que tengo hoy, no quiere decir que ese tipo de medicina socializada es el ideal. Sin embargo, estoy convencido de que el sistema presente ha fallado, y de que no hay probabilidades de que se pueda mejorar. Todo lo contrario. Cada día que pasa demuestra una deteriorización progresiva. La presencia de 45 millones de americanos que viven sin seguro de salud, así como de otros varios millones subasegurados, no se puede justificar, y menos tolerar en un país tan rico como los Estados Unidos. Una solución a esta injusticia social, desde mipunto de vista, se ha convertido en una imperativa moral Kantiana. Someto a consideración que la ausencia de seguridad en salud para tantas personas es un problema mas serio que los que actualmente obsesionan a la profesión médica. Quisiera identificar dos puntos que creo son cruciales y de gran importancia porque llevan potencialmente efectos amargos y dañinos. Estos son la creciente pérdida de profesionalismo en las filas médicas, y el control estable y rápido de la educación médica por parte de las industrias farmacéuticas y de implantes quirúrgicos. Permítanme empezar por discutir la pérdida de profesionalismo en la profesión médica. Históricamente, y con razón, hemos sido orgullosos de que nuestros estándares éticos y morales eran los más altos entre otras profesiones. Esta percepción y realidad hizo a los médicos miembros respetados y confiables de la sociedad. Nos hemos erigido como importantes pilares de la comunidad y hemos sido llamados a aportar liderazgo en momentos de paz y pros-peridad, así como en tiempos de crisis. En los estados Unidos esto ha cambiado profunda-mente. Con mayor frecuencia, los médicos ya no gozan del mismo grado de confianza que tenían. Muchos pacientes ven al médico como un hombre de negocios buscando oportunidades de enriquecimiento personal a expensas de aquellos que necesitan sus servicios. En gran medida están en lo cierto. Los médicos, por ejemplo, du-rante mucho tiempo consideraron inapropiado mercadear sus servicios de la manera en que el comercio mercadea sus productos. Hoy, la publicidad y el mercadeo dentro de la medicina ha alcanzado niveles obscenos. Se hace a través de todos los medios, sean periódicos o revistas, radio o televisión. Declaraciones de logros exagerados o no probados se hacen impunemente. El público que sospecha y sabe, reacciona manifestando dudas acerca de las acciones y discursos de sus médicos. Ellos saben que con el propósito de tener un mejor provecho económico, muchos médicos recomiendan exámenes diagnósticos e inician tratamientos que son innecesarios, al igual que solicitan valoraciones por otras especialidades con el único propósito de ser consultados recíprocamente en el futuro. Son conscientes del abuso de las cirugías así como de la práctica de procedimientos cuestionables aún no probados. Ellos leen la prensa y ven en televisión escándalo tras escándalo involucrando médicos con frecuencia..

Biografía del autor/a

Augusto Sarmiento Rosillo, Academia Nacional de Medicina
Académico. Miembro Honorario de la Academia Nacional de Medicina de Colombia
Publicado
2004-09-23