Al Cabo de las Velas. Expediciones Científicas en Colombia. Siglos XVIII, XIX y XX

  • Alberto Gómez Gutierrez Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina
Palabras clave: Expediciones Científicas en Colombia, Cabo de la Vela, Historia de la Medicina

Resumen

Qué tan personal puede ser en realidad cualquier obra de un ser humano? Dónde trazar el límite entre los conceptos individuales y aquellos que le han sido sugeridos en la lectura de las obras precedentes? A partir de muchas interacciones desordenadas, que incluyen la conversación y la esporádica contemplación del paisaje urbano o natural, surgen nuevas formas, como este libro, que son apenas la síntesis de todas estas vivencias, consientes e inconscientes, las cuales van modificando nuestra estructura cerebral. Así es que, antes de presentar la obra definitiva, me voy a permitir unas palabras sobre los que he podido intuir como sus principales antecedentes.El primero de ellos, para hacer honor a mi propia profesión, es el antecedente genético. No se trata de una mutación particular, ni de curioso ordenamiento cromosómico, ni de alguna especial función mitocondrial. Se trata más bien del hecho, cada vez más evidente, de que en mi familia corre ese prurito de comunicarse a través de la docencia, del periodismo, de la obra científica, histórica o artística, de la tertulia y de la asociación profesional. Con la ayuda de algunas imágenes trataré de ilustrar esta idea:1. Mis bisabuelos paternos: Estudiosos zapatocas, que tuvieron una posición principal a comienzos de este siglo en este pequeño pueblo santandereano que a través de dos siglos, y en palabras de algún coterráneo: “incubó en aireadas montañas, lejos de los caminos nacionales, el carácter riguroso de sus gentes”.Clímaco Gómez Prada, fundador y director, a comienzos de este siglo, del concurrido salón cultural que llevó el nombre de su tío, el educador Pedro Alcántara Gómez Serrano. Ramón Vesga Pinilla, el padre de mi abuela, abogado y prefecto de Zapatoca, cuya labor, según escribió un viajero español de los años veinte, “respondió perfectamente a las necesidades y conveniencias generales, resultando en un todo feliz y atinada para honor suyo y beneficio de los que dependen de su administración y gobierno”.2. Mi abuelo paterno: El doctor Carlos Gómez Plata, médico dermatólogo, director de la lucha antileprosa nacional en los años 40, y quien le dio un giro institucional a los lazaretos, especialmente al de Agua de Dios, convirtiéndolos en lugares de reposo tan agradables, que él mismo llevaba allí a su familia para veranear...

Biografía del autor/a

Alberto Gómez Gutierrez, Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina
Miembro Activo Sociedad Colombiana de Historia de la Medicina
Publicado
2000-12-09
Sección
Novedad Bibliográfica