Pensar la Medicina. Autor: Jose Félix Patiño Restrepo.

  • Gustavo Silva Carrero Universidad Nacional de Colombia.
Palabras clave: Pensar la Medicina, literatura médica, dr. José Felix Patiño Restrepo, Academia Nacional de Medicina

Resumen

En una mañana de viernes, a mediados de 1948, un joven con la impaciencia de vivir espera en su casa paterna la respuesta de tres universidades extranjeras: Berkeley, Harvard y Yale. Después del cierre de su universidad, por causa de la inestabilidad que vivía el país y expresada en el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, su familia y él deciden que sus estudios de medicina deben continuar en los Estados Unidos. Ese joven, de 21 años por entonces, solo tenía un plan, el plan que había elaborado cuidadosamente desde su infancia, cuando conoció a uno de los médicos más importantes del país, su padre, Luis Patiño Camargo. José Félix Patiño Restrepo soñó desde temprana edad con ser un médico tan bueno como su mentor, y entregarse a la responsabilidad humanitaria de vivir por las vidas de los demás. Su plan era tan claro y definido, que a pesar de que, a cuenta gotas, llegaron las respuestas de Berkeley y Harvard aceptándolo sin condición en sus programas de medicina él prefirió, apaciguar su impaciencia, y de paso la de su padre, y esperar un fin de semana más la respuesta de Yale. ¿Por qué Yale?, ¿por qué esperar? Porque el joven ya lo había decidido desde hacía un buen tiempo. José Félix iba a estudiar en la escuela de medicina en donde John F. Fulton, uno de los neurofisiólogos más importantes de mediados de siglo XX, impartía clases. A Fulton lo conoció a través de su texto de fisiología en las clases de medicina de la Universidad Nacional. Como era de esperarse, y como ha sucedido con los propósitos del Dr. José Félix Patiño a lo largo de su vida, sus planes se cumplieron a cabalidad. La carta llegó un lunes cuando la tarde ya se escondía. Unos meses después, ese joven inquieto y lo suficientemente clarividente para saber que sus planes se iban a cumplir, fue recibido en Yale por el propio Fulton, quien se convirtió en su tutor y quien le entregó, el mismo día de su llegada, las llaves de la oficina del que fuera su mentor, el creador de la neurocirugía, Harvey Cushing. La presencia de Cushing en los libros, en el método y en toda Yale, encendió en el espíritu del joven Patiño, aún con más fuerza, el amor por la investigación y la necesidad de buscar la perfección en la práctica quirúrgica...

Biografía del autor/a

Gustavo Silva Carrero, Universidad Nacional de Colombia.
Departamento de filosofía. Universidad Nacional de Colombia.
Publicado
2015-06-10
Sección
Novedad Bibliográfica